Elia volteó la cabeza y vio a Nadia, primero se quedó paralizada, pero luego se tranquilizó.
—Cosas del pasado.
Giró la cabeza de vuelta y continuó hablando con su madre.
Nadia la miraba fijamente, perdida en sus pensamientos. A su lado, Diana dijo en voz baja: —Abuela, esa señora es muy bonita.
Los sentimientos de Nadia se volvieron aún más complicados.
Diana comía su postre, hablando sola: —Más bonita que mamá, más bonita que la secretaria de papá.
Nadia pensó que en realidad había visto a est