Esa noche, Luis había bebido un poco de más, pero no estaba completamente borracho.
Después de llegar al bar no encontró a Omar, en cambio se topó con Yulia. Aunque era de noche, Yulia aún llevaba ropa negra, con lentes oscuros, completamente armada.
La voz de la mujer sonó sorprendida:
—Luis.
Luis la miró, con tono indiferente:
—¿Cómo llegaste aquí?
Yulia se quitó los lentes oscuros, se sentó frente al hombre, sus grandes ojos llenos de seducción:
—Luis, ¿tal vez esto es el destino?
¿Destino?
L