En el coche, Jazmín giró la cabeza para mirar a Theo, sin decir nada.
El hombre le tomó la mano.
La voz de Theo era profunda y ronca:
—En el futuro, ella no volverá a aparecer en tu mundo.
Él entendía a esa clase de chicas.
Aprovechándose de su belleza, siempre tenían una última carta en la mano, no se atrevían a llegar al punto de rompimiento total. En el peor de los casos, terminarían siendo amantes de hombres ricos.
Esa clase de hombres no eran tan jóvenes y atractivos como Omar, la mayoría e