En un abrir y cerrar de ojos, la Navidad se acercaba.
En Nochebuena, Lucas regresó a la mansión de los Uribe, todos los Uribe estaban presentes, solo faltaba él.
Apenas se sentó, escuchó las burlas de Damián:
—Lucas ahora es yerno de los Mesa, tan ocupado que los pies no tocan el suelo, hasta en Año Nuevo es difícil verlo una vez.
Lucas levantó la copa de vino frente a él, se la bebió de un trago, luego miró a Aitana:
—Contrólalo tú.
Aitana sonrió ligeramente:
—¿Cómo me atrevería a controlarlo?