Lucas estaba muy cansado, pero aun así cargó a Carla con un brazo y le hizo preguntas mientras caminaba.
Carla no tenía ni pizca de malicia, le contó todo.
Lucas se rió en voz baja. Cuando se reía, tenía un encanto maduro muy atractivo. Las enfermeras que pasaban lo miraban a escondidas, especulando sobre la identidad del hombre, después de todo ese auto negro del primer piso era demasiado lujoso.
Por la noche, Susana estaba amamantando a Dalia.
La ventana estaba entreabierta, una ligera brisa e