Capítulo 42
Para sorpresa de ambos, Damián se detuvo.

Bajó la mirada hacia Aitana, que yacía entre sus brazos. Su nuez de Adán subía y bajaba, revelando el enorme autocontrol que ejercía en ese momento...

Después de un momento, se apartó de ella, decidiendo dejarla ir.

Damián habló con tono indiferente:

—Ve a lavarte.

Cuando Aitana se levantó, sintió que sus piernas temblaban. Al llegar tambaleándose al baño, se asustó al ver a la mujer en el espejo; estaba completamente desaliñada.

En el dormitorio, Damián
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Erika Gonzalez ZarzaAMI en lo personal no me agrada que Aitana sea tan sumisa y tonta debería hacerlo sufrir con la indiferencia
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