Esta noche, Aitana escuchaba estas palabras por segunda vez, y se sintió abrumada por una mezcla de emociones.
Estaba a punto de responder cuando el sonido de pasos resonó en la escalera, y apareció la figura de Damián.
En un instante, Damián llegó al lado de Aitana.
Parecía que la pelea de aquella noche nunca hubiera ocurrido. El hombre miró a su esposa y a su amigo de infancia, preguntando con tono suave y ligero: —¿De qué estaban hablando con Miguel?
Aitana respondió con frialdad: —Solo inter