Al amanecer, Susana despertó. Apenas despertó, sintió algo pesado encima de ella, algo que la presionaba.
Bajó la mirada, era un brazo masculino. Líneas fuertes, con músculos muy definidos, se notaba que hacía ejercicio regularmente.
Al ver más, reconoció el rostro familiar.
¡Lucas!
El hombre dormía profundamente, sus facciones usualmente severas se veían mucho más suaves en ese momento, pero su mandíbula seguía tensa conscientemente, dibujando una línea sensual.
Susana lo miraba fascinada, su m