A Lucas lo consumía la determinación de superar a Álvaro.
Temprano por la mañana, Aitana dirigía la junta general del grupo. Pasaron cinco minutos de la hora y el lugar de Lucas seguía vacío.
Aitana miró hacia Damián:
—Ve a revisar el almacén.
Damián asintió, dispuesto a ser mandado por su esposa. En dos o tres minutos llegó al almacén y abrió la cerradura de huella digital. Adentro estaba silencioso, pero se escuchaba una respiración ligera.
Lucas probablemente estaba demasiado cansado, se habí