Susana se quedó completamente rígida. Desde que Damián entró, entendió que estaba destinada a perder.
Álvaro le tomó la mano, con mirada intensa:
—Susana, confío en que no me vas a decepcionar.
Pero Susana se sintió helada hasta los huesos.
En ese momento, Damián llegó con Milena y se sentó al lado de Susana. Después de saludarse con un simple gesto de cabeza, Damián actuó como si fuera una coincidencia ver a Álvaro:
—Cuánto tiempo sin vernos, señor Mesa. Hoy se ve espléndido, recuerdo que la úl