Aitana abrió los ojos y se encontró con la mirada escrutadora de Damián. En solo un segundo, confirmó que Damián no había recuperado la memoria.
Después de la cirugía, Damián estaba muy débil y su voz salió ronca al hablar:
—¿Aitana? Lo siento, aún no puedo recordar nada del pasado.
Aitana le tomó suavemente la mano y le sonrió con calidez:
—¡No importa que no puedas recordar! Te contaré poco a poco sobre las cosas del pasado.
Sus miradas se cruzaron y el ambiente se volvió sutil.
Porque ellos e