Al día siguiente, Damián acompañó a Aitana a su revisión prenatal. El feto estaba sano y era una niña.
Al recibir la noticia, Lina se alegró enormemente.
Corrió al estudio para contárselo a su marido.
Sin embargo, Fernando ya lo sabía y continuaba limpiando con calma sus preciadas antigüedades. Lina se enfadó:
— Solo te preocupas por estos trastos viejos, ¿ni siquiera te importan las noticias sobre el bebé?
Fernando giró la cabeza para mirar a su esposa y respondió pausadamente:
— Por muy viejos