La cocina estaba en silencio, con Damián frente a la encimera, preparando los ingredientes.
Camisa negra, pantalones negros, hombros anchos y cintura estrecha.
Imponente y distinguido.
Su silueta era atractiva, perfecta para que una mujer se recostara en ella. Esta imagen había sido algo que Aitana anhelaba intensamente, pero ahora solo provocaba suspiros y tristeza.
Aitana se apoyó en el marco de la puerta, observando en silencio cómo cortaba las verduras. Parecía estar preparando comida italia