Lucas se quedó paralizado.
¿Susana Paz?
Ese nombre parecía venir de un pasado muy lejano.
No la había vuelto a ver desde que salió de prisión, ni se había preguntado dónde estaba. Quizás nunca la había amado realmente.
Damián adoptó una expresión seria y observó en silencio a su primo:
— El puesto de vicepresidente en Puerto Real es una posición que le prometí.
— En cuanto a ti, si no quieres quedarte en Puerto Real, puedo encargar a otra persona que tome el mando. Puedes volver a Palmas Doradas