Lucas rechinó los dientes: —Damián, ¿pretendes dominarme toda la vida?
Damián sonrió: —¿No fue voluntario? Primo, ¿quién vino a arrodillarse junto a mi cama de hospital, llorando y prometiendo servirme como un buey, dedicando su vida a Grupo Innovar? ¿Ya te has arrepentido?
Lucas apretó sus dientes blancos: —Está bien, iré a Puerto Real.
Cuando se marchó, Damián se sentía realmente bien.
Por un lado, tenía a sus dos hijos. Por otro, mantenía la esperanza de que Aitana no se interesara por Antoni