El estado de ánimo de Damián era sombría. Durante estos tres años, había imaginado mil veces su reencuentro con Aitana, pero jamás contempló la posibilidad de que ella estuviera con alguien más. Al ver a Antonio, comprendió que toda su fortuna era secundaria; el simple hecho de tener cuatro extremidades funcionales ya era una ventaja que él no podía igualar.
Aunque podía valerse por sí mismo, al quitarse la ropa quedaba expuesto aquel brazo devastado.
Qué mujer se atrevería a abrir los ojos al c