Dominic Blackwood
El silencio en la mansión Blackwood se había vuelto una entidad física, algo que respiraba en las esquinas y se pegaba a las paredes como el moho. Habían pasado tres días desde que Chloe se mudó a la habitación de al lado. Tres días en los que el único sonido que compartíamos era el de las puertas cerrándose y el de mis propios pasos erráticos por el pasillo.
No soy un hombre que se rinda. No llegué a donde estoy aceptando un "no" por respuesta. Pero con Chloe, mis tácticas ha