Chloe Donovan
La confesión de Dominic de que nunca dejaría esta vida se quedó vibrando en el aire como una nota discordante. Me di cuenta de que para entender por qué se aferraba tanto a la oscuridad, primero tenía que entender de dónde venían sus sombras. Esa noche, mientras la lluvia golpeaba los cristales de la habitación, Dominic se sentó en el borde de la cama y empezó a hablar. Su voz no era la del CEO, sino la de un niño que se vio obligado a crecer entre sangre y mármol.
—Mi padre y mi