Chloe Donovan
El estudio de arte siempre había sido mi santuario, el único lugar donde la realidad se dobla ante el pigmento y el pincel. Pensé que sería el lugar perfecto para Mia. El doctor Miller sugirió actividades que estimularan su memoria muscular y emocional, y Mia, antes de que el mundo se volviera borroso, amaba perderse en los colores.
—Esto huele a trementina y a pretenciosidad —dijo Mia, entrando al estudio con los brazos cruzados, evaluando mis lienzos como si fuera una crítica de