Dominic Blackwood
El trayecto de vuelta a la mansión fue un descenso lento hacia el abismo. Chloe no se movió de su rincón en el asiento trasero del coche, con la vista fija en la ventana, ignorando mi presencia como si yo fuera aire. El trofeo de cristal brillaba bajo las luces de la calle, pero para ella, parecía un recordatorio de que todo lo bueno en su vida venía con un precio de sangre o traición.
Quería hablar. Quería caer de rodillas si era necesario y pedirle perdón, aunque mi mente si