—No te preocupes. No pienso interrumpirles más la noche.
Daniel soltó una risa breve mientras se levantaba finalmente del sofá, tomando las llaves de la mesa con una tranquilidad que contrastaba demasiado bien con la tensión instalada desde hacía rato dentro del salón.
—Yo también me retiro antes de que Adrián termine arrepintiéndose de haberme abierto la puerta.
—Eso debió pasar hace veinte minutos —respondió Adrián sin levantar demasiado la vista de los documentos sobre la mesa antes de añadir