La cena no terminó… se disolvió.
Como si cada uno hubiera decidido retirarse antes de decir algo que ya no tendrĂa vuelta atrás.
El abuelo fue el primero en ponerse de pie. No dio indicaciones, no marcĂł cierre. Simplemente se retirĂł, y con eso bastĂł para que todo se rompiera.
Victoria no se moviĂł de inmediato.
Tampoco Adrián.
Yo fui la primera en apartar la silla.
El sonido fue mĂnimo… pero suficiente.
—Valeria.
La voz de Adrián me alcanzó antes de dar el segundo paso.
—Ven conmigo.
—¿Ahora?
—S