Capítulo 8

Llevaba toda la maldita mañana aburrida encerrada en estas cuatro paredes. Pese a la compañía de Bianca sentía que necesitaba aire y estaba dispuesta a salir.

—Bianca, ayúdame a buscar un atuendo elegante y sexy para salir .

—¿Salir? —Me mira incrédula —. ¿A dónde?

—A visitar al señor Montecristo a su empresa.

—¿Estás hablando enserio? —Asiento.

Tomo del armario unas botas de puntas negras altas , una falda del mismo color, una blusa de tiras blanca y una chaqueta de cuero roja.

Me lo col
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