—¡Ah!— Como si recién se diera cuenta de que había alguien detrás, exclamé, retrocediendo un paso. Inmediatamente me di la vuelta, con ojos inocentes.
—Señor López, ¿cómo es que no hace ruido al caminar? Me asustó.
Luego, pregunté con duda: —¿Tiene algo en los bolsillos del pantalón? Me ha pinchado.
Juan apretó los dientes, las venas de su mano se marcaron, y tardó un rato en recuperar la compostura.
—Debieron ser las llaves. Lo siento, estabas muy concentrada cocinando.
—Realmente te has esfor