Capítulo 38

—Señora Abdullah… —Lia levantó la mirada hacia el hombre que se posicionó delante de ella, y secó rápidamente las lágrimas que no había dejado de derramar por lo menos en los diez minutos que pasaron.

Estaba devastada, con el corazón hecho una pasa y una decepción que no dejaba que su garganta se acoplara a la realidad.

Era evidente que Said estaba completamente ciego. Estaba nublado por l

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Meli CastilloAyyy Said, te vas arrepentir de haber desconfiado de ella
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