Jazmín se sumergió en un mar de números, hojas de cálculo y gráficos. Los sonidos amortiguados de la ciudad llegaban a través de la ventana, un suave murmullo que contrastaba con la concentración que requería su trabajo. La luz del sol de la tarde bañaba su escritorio, creando un ambiente cálido y acogedor.
De pronto, el sonido agudo de su teléfono la sobresaltó. Era un mensaje de Berlín. Su corazón, que hasta ese momento latía al ritmo de los números, se aceleró. Con dedos temblorosos desbloq