La sala de juntas de la revista estaba repleta de periodistas, cámaras y flashes. Benjamín Milano, el CEO más codiciado de la ciudad, se encontraba en el centro de atención, su rostro serio pero con un brillo de emoción en los ojos.
Respondía cada pregunta que le hacían sin ningún problema, demostrando ser un caballero y responsable de sus actos.
—Valerio Milano, nació de una maravillosa noche con su madre, Valentina Figueroa—, declaró Benjamín, su voz firme y segura. Las palabras resonaron en