Sentí como la sangre se me helaba. Mis ojos se llenaron de lágrimas, estaba muriendo por dentro, todo a mi alrededor se desmorono como castillo de arena, estaba en un mundo ficticio, una ilusión, una juego sombrío. Estaba volviéndome loca.
—¡No, no, no, no, no es verdad! —que había hecho, quiero despertar de esta pesadilla, eso era una pesadilla, mi esposo estaba en la cama recostado, conectados a unos aparatos.
Quería salir corriendo, y al caminar hacia atrás me tope con … con el hombre que me