“¿Por qué trataste de matarlo?”
Despierto, su voz retumba en mis sueños.
No creía lo que está sucediendo, quería tirarme en un rincón y llorar, pero ninguno de los dos valía mis lágrimas. Nunca me sentí más humillada y denigrada en mi vida.
Imagine que sería difícil abandonar esa casa sin que alguien me detuviera, pero no fue así, como era claro nadie me detuvo ni siquiera el propio Vicenzo, quien se encerró en su habitación cuando salir por la puerta con Peter, de la misma forma en que llegue;