Stefano no hizo el menor intento por salir a atender, estaba concentrado en el asunto que tenía conmigo, no se notaba preocupado por que fuera alguien que viniera a confrontarlo por alguno de sus negocios “sucios”. O porque “Vinicio” vinera a cortarle las manos, se que Loraine le informo donde me encontraba.
De nuevo llamaron a la puerta de manera insistente, se empezaron a escuchar gritos.
El trato de ignóralo después de todo quien abriría será la servidumbre, pero los golpes fueron en aumento