Todos en el comedor parecieron contener la respiración. Creí que sólo yo había sentido lo imponente que es. Mi hermano Ethan tensó la mandíbula y asintió. Tomó la servilleta y se limp6io los labios y se puso de pie.
—Buenas noches… Andrei— saludó Ethan con tanta confianza que me estremecí, a mi lado senti a Jareth tensarse y escuché el crujido de sus puños al cerrarse con fuerza.
—Eres bien difícil de encontrar amigo— respondió con naturalidad. Mis ojos interrogatorio estaban sobre Ethan, él