POV JARETH
Sus palabras aún me dolían. ¿Por qué seguía aferrada a esa maldita idea? ¿Por qué se hacía daño si sabía lo que sentía? Podrá alejarme, pero jamás podrá negar ni borrar lo que siente por mí. La rabia me estaba destrozando. Hace un puto momento se dejaba llevar por mis caricias, se derretia como el hielo bajo fuego. Su cuerpo seguía sonrojado y ardiente, pero no podía seguir rogándole algo que los dos sentíamos.
—No te voy a alejar de tu hijo, puedes reconocerlo —murmuró, como si con