16. Me besó
Valeria
No podía negarlo.
Ese hombre todavía tenía el poder de ponerme nerviosa. Cada vez que estaba cerca de él sentía que mi corazón saltaba descontrolado, como si estuviera sobre un trampolín o en un viejo subibaja de parque. Subía y bajaba, sin que yo pudiera controlarlo.
¿Pero por qué?
¿Por qué demonios volvía a sentir cosas por él?
Debería odiarlo.
Después de todo lo que pasó, lo lógico sería que lo odiara con cada fibra de mi ser, sin embargo no era así. Verlo no despertaba odio en mí. A