El beso no la dejó continuar, Ana le dio un rodillazo en sus bajos y lo empujó con todas sus fuerzas, pero ella aún con el rodillazo, no fue rival para el corpulento hombre que la tomó por el cuello con fuerza para que se quedara quieta.
―¿Es así como me pagas? ―La miró a los ojos, él habla con fuerza por el dolor que todavía lucha por ganarle. ―Todo lo hice por ti, chica fuego, ¡Absolutamente todo! ―Ana lo miró como el desquiciado que es, ¿Cómo no pensó en que fuera ese loco? —Y aún así fui un