—¿Cómo supiste que era yo? —susurró Ethan.
—Porque nadie más duda tanto antes de entrar.
Sonrió para sus adentros
«¿Tan evidente soy? ¡Cuánto me conoce!» se dijo a sí mismo, sorprendido de todo lo que ella había aprendido o tal vez ya sabía y le ocultó.
Se escuchó un largo silencio, pesado.
Ethan tragó saliva y caminó lentamente hasta quedar frente a ella. No la tocó. No podía. Había algo sagrado en su distancia.
—Estás interfiriendo —le dijo—. Tus accesos dejaron huella. Larissa podría descubr