El edificio donde vivía Larissa era tan lujoso como inaccesible. Seguridad privada en la entrada, cámaras en cada esquina, y una fragancia artificial que flotaba en los pasillos como si todo el lugar estuviera perfumado con ambición. Ethan había subido los trece pisos sin decir palabra, con el corazón apretado como si ya supiera que lo que estaba a punto de hacer no tenía redención.
El departamento era amplio, minimalista, de diseño aséptico. tan frío como ella y sombrio como su personalidad. N