—A la m****a, no pienso trabajar hoy.
—¿Qué? ¿Por qué? —cuestionó ella dejando sus carnosos labios entreabiertos una vez hizo sus preguntas.
—Porque en lo único que puedo pensar es en el olor de tu coño y el tenerte doblada sobre mi escritorio, nadie puede trabajar así.
Rápidamente me puse de pie y tomé mi teléfono para ponerlo en mi bolsillo.
Tomé el teléfono sobre mi escritorio nuevamente y marqué una extensión rápidamente.
—Cancela cualquier cosa que tenga para hoy, me voy.
Y luego col