Khail Petrov
Dalia había estado mirando mientras yo me masturbaba por ella.
Debía admitir que por un momento me paralizó el pensar que pudo haberme reconocido, pero el tatuaje que ella había arañado y había lamido en la ducha mientras se adentraba conmigo en ella, era el de mi espalda y se había mantenido a salvo de ella mientras yo me jodía con mi propia mano imaginando que era su coño húmedo.
Salí rápidamente de la ducha y me sequé para ir hacia mi habitación y colocarme un par de pantalo