Khail Petrov
Dalia estaba bajando la guardia conmigo y aunque parecía considerablemente nerviosa a mi alrededor, no estaba ni a la defensiva ni molesta por tenerme cerca y lo agradecía.
Sabía que de aquí en adelante las cosas cambiarían para bien y consideraba que había sido por la conversación tan asertiva que habíamos tenido durante el fin de semana. Ciertamente la comunicación lo era todo en una relación.
Una sonrisa bailó en mis labios al recordar la forma tan bonita en la que se deshací