Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo sesenta y seis
Odio ser enana en este tipo se situación.
Su cuerpo parece una jodida muralla impenetrable, alzo la vista encontrándome con sus ojos y sus labios entre abiertos, su cabello desordenado cae al frente y veo lo azul de su camisa evitando su mirada, a mi cabeza llega un fuere dolor y el estómago se me revuelve.
Oh no.
Aquí viene.
Salgo de su agarre







