Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo cuarenta y dos
Me despojo de la ropa y giro para ver como desliza la suya por su cuerpo hasta quedar desnuda.
Esa desnudez que tanto me encanta y me vuelve loco.
La agarro de la cintura y reclamo un beso de sus labios. Ella es la única que me puede calmar en estos momentos y si es así dejaré que me domine completamente.
Estoy desecho.
Me meto en la bañera—Ven, recuéstate &







