Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo treinta y nueve
Veo como Brianna lo fulmina con la mirada al igual que su madre—Vamos, Irina. Te llevaré a tu habitación —la sigo con mi cabeza baja siguiendo sus pasos—deberías castigarlo—junto mis cejas y alzo mi rostro, ella se detiene frente al elevador—como lo escuchaste, aunque no lo creas ese hombre con músculos y un bonito rostro está perdidamente enamorado de ti, si tú le di







