Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo treinta y seis
Mi reacción en el baño, casa, instituto, hospital, bosque. Todos y cada uno de ellos son raros, no se supone que debería irla enamorando como un par de tórtolos o una novela de amor-odio que termina en ser feliz por siempre. Rasco mi cabeza con frustración.
Yo no debería darle tantos problemas.
Deberíamos alejarnos de ellas.







