James sintió que el aire se le escapaba de los pulmones al ver a Sofía. Era ella, tan hermosa como la recordaba, tal vez incluso más. Todos los recuerdos, las emociones, y el amor que había sentido por ella volvieron a inundarlo de golpe. Quiso moverse, acercarse a ella, pero sus pies parecían anclados al suelo. Todo lo que podía hacer era observarla, como si temiera que, si parpadeaba, ella desaparecería.
Sofía, por su parte, sintió que una mezcla de alegría y dolor la invadía al ver a James.