Capítulo 53. Una trampa en el parque.
—¿Qué haces aquí, Rodrigo? —soltó Emma, poniéndose de pie de inmediato, abrazándose a sí misma por el frío y poniéndose a la defensiva—. Mejor vete. No quiero problemas y mucho menos contigo.
—No me voy a ir a ningún lado, Emma —respondió él, dando un paso al frente con una expresión suave, casi comprensiva—. Te conozco tan bien que sabía que vendrías aquí. Siempre que el mundo se te venía encima y querías llorar, corrías a este lago. Es nuestro lugar.
—Eso era antes —lo cortó ella, con voz dura