Capítulo 47. Destinos cruzados.
La oficina principal de Emma en la Corporación Altamirano tenía una vista envidiable del corazón financiero de la ciudad, pero esa mañana, la atención estaba centrada únicamente en el elegante sofá donde Samantha daba saltitos de emoción.
—¡Felicidades, amiga! ¡No me lo puedo creer, voy a ser tía por partida doble! —chilló Samantha, lanzándose a abrazar a Emma con un entusiasmo contagioso.
Emma soltó una carcajada, devolviéndole el apretón con fuerza.
—Estoy tan contenta, Sam. Te juro que todo