Capítulo 41. Olor a Traición.
Nicolás entró a la oficina de Emma, cerrando la puerta tras de sí con un clic que resonó en el silencio del lugar.
Emma, que no había dejado de morderse las uñas de los nervios desde que lo vio salir, se puso de pie de un salto.
—¿Qué pasó con Valdés? —preguntó, con la voz temblando un poco de ansiedad.
—Lo despedí —respondió él, tajante.
Emma abrió los ojos de par en par, asombrada.
—¿Tan grave fue lo que descubriste, Nico?
—Me iban a montar una trampa, cariño. La arpía de mi tía obligó a Vald