Capítulo 128. Donde muere el orgullo.
A pesar de todo el daño, las traiciones y la guerra, Nicolás Altamirano demostró una vez más la nobleza de su corazón.
No abandonó al hermano de su padre.
Tras el devastador Código Azul que casi acaba con la vida de su tío, y al ver que la justicia terrenal ya no tenía sentido para un hombre en sus condiciones, el magnate procuró el bienestar de Gerardo.
Lo internó en uno de los centros de rehabilitación médica y cuidados especiales más exclusivos y costosos del país, asegurándose de que recibi