16. Hacer todo lo necesario.
Sarada puso una mano sobre su boca, como si acabara de recibir una revelación. Sintiendo un alivio inesperado en su corazón, pensó en la posibilidad que acababa de presentarse. Si su tipo de sangre coincidía, entonces no había duda alguna: él sería el donador perfecto. Su hijo tenía la sangre de su padre.
Sin embargo, la preocupación la golpeó con fuerza. ¿Cómo decirle la verdad? ¿Cómo revelarle que S
Zamir era su hijo?
—¿Qué tiene que ver mi sangre? —preguntó Khaled, notando el nerviosismo en