La abuela Juliette decidió que ya era suficiente drama. Convocó a una "reunión de emergencia de Selene Global" en una casa de campo en las afueras de Nueva York. Obligó a Mía, Julián, Paz y Oliver a asistir.
—No me importa quién está viviendo en qué hotel —sentenció Juliette mientras tomaba el té—. Tenemos un lanzamiento en Manhattan y necesito a mi equipo al cien por ciento. Se quedarán aquí este fin de semana para coordinar la seguridad contra los ataques de esa mujer, Martina.
Mía llegó con